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jueves, noviembre 2

Biografía de Victoria Kent


BIOGRAFIA DE VICTORIA KENT

Victoria Kent Siano nació en Málaga, en el año 1892 ; hija de Don José O’Kent Román, comerciante de ascendencia inglesa asentado en esta ciudad. Nació en el seno de una familia de clase media y talante liberal y democrático.

En Málaga, ciudad que había sido durante el siglo XIX cuna de muchos movimiento liberales y de gran tradición revolucionaria, vivió su infancia y primera juventud, hasta que cursados los estudios de grado medio que la capacitaban para ejercer de Maestra de primeras letras, se trasladó a Madrid en 1917, para seguir los estudios universitarios.

Sabemos que al llegar a Madrid con 19 años, se instala en la Residencia de Estudiantes para Señoritas, que vinculada a la Institución Libre de Enseñanza había sido fundada por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas en 1915, Residencia que dirigía María de Maeztu. Ello nos muestra que Victoria Kent estaba bien informada, desde Málaga, de los movimientos intelectuales de la época y que había elegido para sí el más avanzado y libre.

Se doctoró en derecho por la Universidad Complutense de Madrid en el año 1924, solicitando su ingreso en el Colegio de Abogados de la Villa y Corte en diciembre del mismo año. Ella fue la primera mujer en ostentar este título, seguida de Clara Campoamor, que ingresó también en el Colegio de Madrid el 2 de febrero del año 1925.

Kent inicia su andadura profesional en plena Dictadura del General Primo de Rivera (1923-1930).

La intervención más destacada dentro de su profesión, la que le proporcionó fama, fue la defensa del político Álvaro de Albornoz, que estaba encausado por haber participado en la rebelión republicana de diciembre de 1930. El ser la primera vez que una mujer actuaba ante un Consejo de Guerra, y el haber obtenido la absolución para su defendido, la rodeó de un enorme prestigio.



Este prestigio, su compromiso social y su talante republicano y democrático, además de su militancia en el Partido Radical Socialista, la empujaron a la arena política en cuanto fue proclamada la República (14 de abril de 1931).

Este compromiso la mantuvo en el cargo de Directora General de Prisiones, dependiente del Ministerio de Justicia, los siguientes catorce meses.

Su faceta política se completa en este momento con su elección como diputada por Madrid en las elecciones a Cortes Constituyentes de junio de 1931, en la lista del Partido Radical Socialista. La importancia de este hecho reside en que sólo otras dos mujeres, Margarita Nelken y Clara Campoamor, obtuvieron acta de diputadas en unas Cortes dominadas abrumadoramente por hombres. Habían sido unas elecciones en las que las mujeres españolas no tuvieron derecho al voto, aunque sí podían ser elegidas, bajo ciertos requisitos, para diputadas. Así estaban las cosas entonces.

Durante el primer año de la República, Victoria Kent desarrolló una actividad febril. Desempeñó de forma apasionada el cargo de Directora General de Prisiones, que no sólo consistía en llevar a cabo la reforma del régimen penitenciario español, sino también en atender cargos, como la Vocalía del Patronato de Protección de la Mujer, la del Comité Nacional de Mujeres Antifascistas, la asistencia a congresos internacionales, representando a España, etc.

Paralelamente desarrollaba su actividad política de diputada en Cortes, cargo que prometió el 27 de junio de 1931. Su participación en los debates parlamentarios no fue muy intensa, dado lo absorbente de su trabajo en el gobierno, pero sí muy controvertida. La postura que adoptó ante la concesión del derecho al voto a la mujer, al oponerse a que este derecho figurase dentro de la nueva Constitución republicana que se estaba elaborando, levantó una agria polémica. Ella era partidaria del aplazamiento, quizás porque su partido así lo defendía. Digamos que por disciplina defendió esta tesis tan contraria a los anhelos de emancipación que ella misma representaba.

En las siguientes elecciones, en las que ya pudieron votar las mujeres españolas, celebradas en 1933, la victoria de los partidos de la derecha imprimió un cambio radical a la política de reformas desarrollada por los primeros gobiernos de la República, de tendencia centro-izquierdista. Tanto Victoria Kent como Clara Campoamor quedaron sin escaño en el Congreso de los Diputados.

En 1937, en plena guerra civil, el gobierno de la República la envía a París, como Secretaria de la embajada de nuestro país en Francia. Allí desarrollará durante cuatro años una inmensa labor: acoger a los niños y niñas españolas que abandonaban el país a medida que los ejércitos sublevados ocupaban el territorio, y alojarlos en campos de refugiados. No huyó de Francia, como podría haber hecho, cuando todavía era posible. En 1940, en plena Segunda Guerra Mundial (1939-1945), los ejércitos alemanes ocuparon Francia y Victoria Kent tuvo que pasar a la clandestinidad, perseguida por la policía política de los nazis (la Gestapo), que la tenían en la lista negra entregada por la policía franquista al gobierno colaboracionista de Vichy (la nueva capital de la Francia ocupada).

Liberado París en 1945 y acabada la guerra mundial, corrió la suerte de cientos de miles de españoles: el exilio. Viajó hasta México, donde será cálidamente acogida, como tantos otros, por el gobierno mexicano. Allí continuó su tarea como penalista durante dos años.

En 1949 la ONU le ofreció desempeñar un puesto en la sección de Defensa Social, que estaba relacionado con el estudio de cárceles de mujeres. Lo acepta, y en 1950 traslada su residencia a Nueva York. Pasados dos años abandona el cargo de la ONU, pero ya nunca abandonará Nueva York, ciudad en la que residirá hasta su muerte.

En 1977 Victoria Kent regresa, por primera vez desde 1937, a España. Habían transcurrido 40 años de exilio, cuarenta años de desarraigo que son la memoria viva de la tragedia que fue para nuestro país la guerra civil y la dictadura franquista.

Se sintió feliz por el restablecimiento de la democracia, pero volvió a los Estados Unidos, a la tierra que la había acogido, a los amigos que la habían ayudado, para morir el 25 de septiembre de 1987, a los 89 años de edad.

Centro Guadalinfo de Noalejo (Jaén)

Maria Teresa Lomas Baeza