Sufragio Femenino en España

lunes, diciembre 31

Bienvenid@s


Este es el blog que hemos creado para las actividades de Octubre de los Centro Guadalinfo de Albanchez de Mágina, Noalejo y La Peza, en conmemoración de los 75 años años de Sufragio Universal Femenino en España. Porque nosotros sí estamos por la Igualdad de Género en nuestra sociedad y, muy especialmente, en nuestros Municipios.

martes, noviembre 21

EXPOSICIÓN EN NOALEJO


Así quedo la exposición en el Centro Guadalinfo de Noalejo

Usuarias que han hecho posible esta actividad en Noalejo:
* Maria Pilar Ribas Molina
* Maria del Carmen Molinero González
* Maria Concepción Serrano González
* Maria Teresa Lomas Baeza
* Maria del Carmen Lomas Martos

lunes, noviembre 20

EXPOSICION EN ALBANCHEZ DE MAGINA



Así quedo la exposición en el Centro Guadalinfo de Albanchez de Mágina.
Gracías a las mujeres que han hecho posible sacar esta exposición adelante.
* Maria Josefa Muñoz Viedma.
* Maria Lucia Muñoz Fernandez
* Manoli Cobos Catena
* Josefa Morales Martínez
* Ramona Moreno
* Pepa Gila Muñoz
* Jero Muñoz Ulloa
* Manoli Ogayar
Han sido númerosas las personas de la localidad que se han acercado al centro para ver esta exposición y por supuesto los usuarios del centro.

sábado, noviembre 4

GALERÍA DE FOTOS DE TRES MUJERES DE HISTORIA



VICTORIA KENT






















En un colegio, con el ministerio de Educación

















El Ministro de Justicia Don Fdo. de los Ríos en la toma de poseción de Victoria Kent



MARGARITA NELKEN





















Margarita con su hijo
















































Margarita Nelken con Jawaharlal Nehru Enrique Líster durante una visita del dirigente indio a la España Republicana durante nuestra guerra













































CLARA CAMPOAMOR








Sello conmemorativo de Clara Campoamor 1888-2000
















































Cabeza de Clara Campoamor que se encuentra en la plaza de Guardias de Corps de Madrid.




Detalle del monumento a Clara Campoamor. Madrid 2005











Clara posa con sus compañeros republicanos












Clara y sus compañeros en un banquete






Mº Pilar Ribas Molina

Centro Guadalinfo de Noalejo


MUJERES ESPAÑOLAS EN LOS SIGLOS XIX Y XX




La Constitución de 1931 dio la mayoría de edad política a las mujeres españolas, pero no estaría de más que nos preguntásemos, ¿cómo se llegó a ello?


La historia del sufragio universal femenino sigue en España unas pautas diferentes a las de otros países europeos por las especiales condiciones de desarrollo político, económico y social de nuestro país.


En España, la situación es muy diferente de Europa. La sociedad es todavía profundamente agrícola, la revolución industrial sólo ha transformado algunas áreas de Cataluña y el País Vasco. Si a ello añadimos un país de base rural, empobrecido por la pérdida de las colonias, tendremos como resultado una burguesía mucho menos poderosa e innovadora que en el resto de Europa, que sólo adquirirá plena conciencia de su poder ya iniciado el siglo XX, cuando entre en conflicto con otra nueva clase emergente: el proletariado.


Con la irrupción de la burguesía y la nueva clase obrera, la mujer va a emprender una lenta integración en el mundo laboral urbano (en el rural ya existía como campesina), que por la base se da en las nuevas fábricas textiles y por la cima en las nuevas profesiones de servicios auxiliares. El mayor problema es la falta de una formación apropiada, de ahí los esfuerzos en pro de una educación igualitaria por parte de nuestras primeras feministas.


A imitación del resto de Europa, al final de la Gran Guerra en nuestro país nace una preocupación minoritaria por el papel de la mujer y hacia 1920 surgen agrupaciones, como la "Asociación Nacional de Mujeres Españolas". En general son asociaciones con fines educativos y de promoción social, más que sufragistas. Les preocupa el acceso de la mujer a la educación, obteniendo estudios y puestos de trabajo mejor remunerados de los que podía acceder hasta entonces, relegados básicamente al servicio doméstico y la agricultura. El acceso al ejercicio del magisterio, la entrada en la Universidad, el desempeño de nuevas profesiones "femeninas", como enfermeras, modistas, peluqueras, etc, van abriendo lentamente la puerta a un nuevo modelo de mujer que se desmarca de su papel tradicional familiar.


Dentro de este movimiento hay que citar la aparición en 1926 del "Lyceum Club" de Madrid, a imitación de los ya existentes en otros países europeos. Aquí se integra la avanzadilla más calificada del feminismo español: María de Maeztu, Victoria Kent, Zenobia Camprubí... Pretenden conseguir la reforma del Código Civil en aquellas leyes que otorgan a la mujer un trato distinto y discriminatorio respecto al del hombre en las mismas circunstancias, lo que las lleva a ponerse del lado de los nuevos partidos progresistas y liberales. Su actitud da pie a numerosas críticas irónicas de una sociedad machista que, sin embargo, empieza a respetarlas en razón de su trabajo serio y de su ejemplo moral y competencia profesional, lo que lentamente va dando paso a un reconocimiento generalmente aceptado en los partidos de centro y de izquierda.


Pese a que el movimiento feminista seguirá siendo elitista y minoritario, se van logrando diversas parcelas y triunfos sociales. Y el derecho al voto también, aunque justo es reconocer que no fue uno de los más reivindicados por nuestras feministas. Un derecho obtenido "por etapas". En el año 1924, el general Miguel Primo de Rivera otorgó el voto en las elecciones municipales a la mujer "que no esté sujeta a la patria potestad, autoridad marital o bajo tutela superior". Las razones de limitarlo a las solteras emancipadas y a las viudas, eran, según el dictador, que no era conveniente conceder el voto a la mujer casada "para evitar disputas entre los cónyuges".


El 14 de abril de 1931 queda instaurada en España la II República, que como primer objetivo se impone proclamar una nueva Constitución que recoja el sentir de los españoles. Curiosamente se concede a la mujer el derecho a ser elegible, pero no electora. En los primeros comicios salen elegidas dos mujeres: Clara Campoamor y Victoria Kent, figuras señeras del feminismo español.


Pero las circunstancias persistentes del subdesarrollo social seguían pesando demasiado; hacia 1930, el nivel cultural de la mujer española en general y su participación en el mundo laboral, estaban muy por debajo de los niveles alcanzados en Europa; por eso, la defensa de los derecho femeninos sólo era llevada a cabo por una minoría perteneciente, en su mayor parte, a la burguesía acomodada e intelectualmente preparada. Sin embargo el número de estas mujeres aumentaba poco a poco. Las jóvenes ya podían hacer estudios superiores y el sector servicios les ofrecía cada vez más puestos de trabajo. Sus ideales van cambiando lentamente, cambio que la irrupción de la República va a acelerar de modo inexorable.


En septiembre de 1933 se disuelven las Cortes, dando convocatoria a nuevas elecciones. Ganará el bloque de los partidos conservadores, pero conviene destacar que obtienen el acta de diputadas seis mujeres: tres por las izquierdas (Margarita Nelken, Matilde de la Torre y María Lejárraga) y tres por las derechas (Francisca Bohigas, Mª Urraca Pastor y Pilar Careaga).


En la siguiente convocatoria electoral saldrá victorioso el Frente Popular, en donde se encuadran las cinco mujeres diputadas que salieron de estos comicios: Margarita Nelken, Victoria Kent, Julia Alvarez, Matilde de la Torre y Dolores Ibárruri.


La sublevación nacionalista del 18 de julio de 1936, dio paso a una cruenta guerra civil de tres años que imposibilitó el ejercicio pacífico del sufragio electoral, tanto para los españoles como para las españolas. El final de la contienda trajo durante casi 40 años, la dictadura del general Franco.


El régimen franquista, redujo las convocatorias electorales a los plebiscitos previamente orquestados por el régimen, al servicio de su propia permanencia en el poder. Pero incluso bajo la peculiar configuración de "democracia orgánica", la mujer no fue relegada, siempre que cumpliera las restrictivas condiciones de "cabeza de familia"; exclusión que no se extendió a la convocatoria de los referendums, en donde las mujeres –casadas y solteras- mayores de edad, pudieron votar tan "libremente" como los hombres.


Tras el largo paréntesis de la dictadura, el pleno acceso de la mujer a la política como electora y elegible no fue algo que resultara extraño en el cuerpo social español. Así tanto en el Referéndum para la Reforma Política convocado por Adolfo Suárez en diciembre de 1976, como en las primeras elecciones democráticas generales de junio de 1977, con plenitud de partidos políticos libres y reconocidos, las españolas gozarán del pleno acceso al voto, sin exclusiones de ningún tipo. Un derecho que desde entonces ha venido ejercitando hasta hoy con tanta naturalidad y responsabilidad, lejos de los tópicos y los fantasmas manejados antaño, con una tendencia que resulta imposible de diferenciar respecto a la ejercida por los hombres. El voto femenino ha sido pues, un factor más de estabilidad y equilibrio en el proceso de la normalización política española, desde la transición hasta nuestros días, ejercido por todas las mujeres como un derecho más, con toda naturalidad, responsabilidad e ilusión. Sólo nos queda confiar y desear que las generaciones futuras lo puedan seguir ejerciendo igual.


Mª Pilar Ribas Molina

Centro Guadalinfo de Noalejo

jueves, noviembre 2

NOTICIAS

Se cumplen 75 años de la aprobación del derecho al voto femenino en España
La Universidad Complutense conmemoró la fecha con una jornada repleta de actividades culturales | 02 de octubre de 2006

Ayer se celebró en España el 75 aniversario de la aprobación del derecho al voto por parte de las mujeres, un derecho que no obstante no pudo ejercerse entre los años 1936 y 1975. Para celebrar esta efemérides, la Universidad Complutense de Madrid organizó una jornada en homenaje a Clara Campoamor, una republicana que pronunció un conocido y brillante discurso a favor del sufragio femenino.

Esa intervención se produjo el 1 de octubre de 1931 durante los debates para redactar la Constitución de la II República. En contra tenía a aquellos que, como Victoria Kent, creían que las mujeres no tenían suficiente preparación social y política e iban a estar muy influidas por la Iglesia y terminarían perjudicando a la República. Finalmente ese día, las Cortes Españolas aprobaron el artículo que permitía el voto de las mujeres mayores de 23 años, consagrándose así el sufragio universal en España.Ayer se celebró en España el 75 aniversario de la aprobación del derecho al voto por parte de las mujeres, un derecho que no obstante no pudo ejercerse entre los años 1936 y 1975. Para celebrar esta efemérides, la Universidad Complutense de Madrid organizó una jornada en homenaje a Clara Campoamor, una republicana que pronunció un conocido y brillante discurso a favor del sufragio femenino.

Esa intervención se produjo el 1 de octubre de 1931 durante los debates para redactar la Constitución de la II República. En contra tenía a aquellos que, como Victoria Kent, creían que las mujeres no tenían suficiente preparación social y política e iban a estar muy influidas por la Iglesia y terminarían perjudicando a la República. Finalmente ese día, las Cortes Españolas aprobaron el artículo que permitía el voto de las mujeres mayores de 23 años, consagrándose así el sufragio universal en España.
Con el propósito de recordar esa fecha, la Complutense programó doce horas de música, teatro, cuentacuentos, exposiciones, flamenco, cine o danza, entre otras actividades. "Este acto festivo conmemora un momento histórico y los logros de las mujeres en su lucha por la igualdad, y es también un acto reivindicativo, porque todavía las mujeres sufren discriminación y marginación, porque son víctimas de la violencia", dijeron en un comunicado fuentes universitarias.

Con el propósito de recordar esa fecha, la Complutense programó doce horas de música, teatro, cuentacuentos, exposiciones, flamenco, cine o danza, entre otras actividades. "Este acto festivo conmemora un momento histórico y los logros de las mujeres en su lucha por la igualdad, y es también un acto reivindicativo, porque todavía las mujeres sufren discriminación y marginación, porque son víctimas de la violencia", dijeron en un comunicado fuentes universitarias.

La Cámara andaluza celebra con rosas blancas la consecución del sufragio femenino

La presidenta del Parlamento andaluz, María del Mar Moreno, entregó ayer una rosa blanca a cada uno de los 109 diputados autonómicos para conmemorar el 75 aniversario de la consecución del sufragio universal femenino en las Cortes Constituyentes de la II República. En su intervención ante el pleno del Parlamento, Moreno recordó esta «importante efeméride» con un «detalle sencillo» para subrayar «el valor del sufragio universal y el valor de la igualdad» de mujeres y hombres. / EFE



Cuando las mujeres cuentan: 75 años de sufragio universal

Clara Campoamor, fue la verdadera artífice del sufragio universal. Defendió activamente los derechos de las mujeres y consiguió que se modificara el anteproyecto que, inicialmente, sólo permitía votar a las solteras y a las viudas. Diputada del Partido Radical, formaba parte de la Comisión Constitucional y luchó por establecer la no discriminación por razón de sexo, la igualdad legal de los hijos habidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y el sufragio universal (voto femenino). Todo lo consiguió menos el voto, que hubo de debatirse en el Parlamento, donde la diputada se ganó un recuerdo inmortal en la historia de nuestra democracia. Los contrarios al sufragio universal expresaron en aquel momento su temor a que la fuerte influencia de la Iglesia sobre las mujeres las llevase a votar a la derecha, poniendo así en peligro la permanencia de la República. La diputada, en su discurso, señaló las consecuencias de frustrar las expectativas que las mujeres habían puesto en la República: “ No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la Dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza estará en el comunismo.” Se impuso en el debate y, por cuatro votos, lo ganó. En las siguientes elecciones, la victoria de la derecha se atribuyó al voto femenino. Campoamor, quedó entonces vetada para siempre en la vida política y fue tachada de traidora por la República.

En mayo de 1935, escribió “Mi pecado mortal. El voto femenino y yo” Tal pecado, no fue sino sacrificar su carrera enfrentándose a todas las fuerzas políticas de la época y a sus propios compañeros de partido para ganar la batalla por los derechos civiles, en la que por encima de cualquier tendencia partidista, siempre ha de prevalecer la voz del ciudadano que apela a la razón y a la justicia.

La Revolución Francesa, supuso el primer impulso para mejorar la posición de la mujer, y otra revolución - la industrial – estableció las bases para el desarrollo y consolidación del movimiento feminista. El acceso de la mujer a la educación y su paulatina incorporación al mundo laboral, han relegado al olvido el tópico de la mujer en casa. Actualmente, Las mujeres, son pilares esenciales en la riqueza de cualquier región, si bien la integración de la mujer en la economía es todavía difícil porque la mentalidad, no ha cambiado tanto. La mujer ha conquistado importantes cimas, pero todavía le quedan algunas para lograr la igualdad; una igualdad que implique el disfrute de los mismos derechos, obligaciones y oportunidades que el hombre, pero por si misma, logrando una concepción positiva de la subjetividad femenina, en oposición a una percepción de la mujer dependiente y subsidiaria de imágenes masculinas.


CENTRO GUADALINFO: Noalejo

M.Carmen Molinero González

Biografía de Margarita Nelken



BIOGRAFÍA MARGARITA NELKEN

Margarita Nelken fue una descollante defensora de la causa de los trabajadores y una personalidad de enorme relieve durante el decenio de los años 1930-40.

Era escritora, crítica de arte, e interesada en las reformas pedagógicas. Campeona de la Federación de Trabajadores de la Tierra.

Diputada por la provincia de Badajoz (elegida de la lista del partido socialista) durante varias legislaturas, incluyendo la que se inaugura con las elecciones de febrero de 1936 (triunfo electoral del Frente Popular).

En julio de 1935 visitó Rusia; a la ardiente defensa de la U.R.S.S. consagró artículos escritos a su regreso de Moscú.

Decepcionada por la política del P.S.O.E., ingresa en el partido comunista de España a comienzos de 1937.

En octubre de 1942 cesa su militancia en el partido comunista, al parecer por discrepancias sobre la política de la dirección del partido, a la sazón la llamada de `unión nacional'.

En 1944 un hijo suyo murió heroicamente como soldado del Ejército Rojo, combatiendo en el frente contra las hordas hitlerianas que habían agredido a la URSS en 1941.

Margarita Nelken muere en México en 1968, tras 29 años de exilio ininterrumpido.

Muchos habrán olvidado a Margarita Nelken. Nosotros no. Si hoy es menos mala de lo que fue en el pasado la condición de la mujer española --de la mujer trabajadora en particular--, no es lícito desconocer que eso es resultado de muchos esfuerzos, muchos afanes,muchas luchas, y que en ellas Margarita Nelken participó con decisión, coraje y entrega.


CENTRO GUADALINFO : NOALEJO JAÉN

Mª CONCEPCIÓN SERRANO GONZALEZ

Biografía de Victoria Kent


BIOGRAFIA DE VICTORIA KENT

Victoria Kent Siano nació en Málaga, en el año 1892 ; hija de Don José O’Kent Román, comerciante de ascendencia inglesa asentado en esta ciudad. Nació en el seno de una familia de clase media y talante liberal y democrático.

En Málaga, ciudad que había sido durante el siglo XIX cuna de muchos movimiento liberales y de gran tradición revolucionaria, vivió su infancia y primera juventud, hasta que cursados los estudios de grado medio que la capacitaban para ejercer de Maestra de primeras letras, se trasladó a Madrid en 1917, para seguir los estudios universitarios.

Sabemos que al llegar a Madrid con 19 años, se instala en la Residencia de Estudiantes para Señoritas, que vinculada a la Institución Libre de Enseñanza había sido fundada por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas en 1915, Residencia que dirigía María de Maeztu. Ello nos muestra que Victoria Kent estaba bien informada, desde Málaga, de los movimientos intelectuales de la época y que había elegido para sí el más avanzado y libre.

Se doctoró en derecho por la Universidad Complutense de Madrid en el año 1924, solicitando su ingreso en el Colegio de Abogados de la Villa y Corte en diciembre del mismo año. Ella fue la primera mujer en ostentar este título, seguida de Clara Campoamor, que ingresó también en el Colegio de Madrid el 2 de febrero del año 1925.

Kent inicia su andadura profesional en plena Dictadura del General Primo de Rivera (1923-1930).

La intervención más destacada dentro de su profesión, la que le proporcionó fama, fue la defensa del político Álvaro de Albornoz, que estaba encausado por haber participado en la rebelión republicana de diciembre de 1930. El ser la primera vez que una mujer actuaba ante un Consejo de Guerra, y el haber obtenido la absolución para su defendido, la rodeó de un enorme prestigio.



Este prestigio, su compromiso social y su talante republicano y democrático, además de su militancia en el Partido Radical Socialista, la empujaron a la arena política en cuanto fue proclamada la República (14 de abril de 1931).

Este compromiso la mantuvo en el cargo de Directora General de Prisiones, dependiente del Ministerio de Justicia, los siguientes catorce meses.

Su faceta política se completa en este momento con su elección como diputada por Madrid en las elecciones a Cortes Constituyentes de junio de 1931, en la lista del Partido Radical Socialista. La importancia de este hecho reside en que sólo otras dos mujeres, Margarita Nelken y Clara Campoamor, obtuvieron acta de diputadas en unas Cortes dominadas abrumadoramente por hombres. Habían sido unas elecciones en las que las mujeres españolas no tuvieron derecho al voto, aunque sí podían ser elegidas, bajo ciertos requisitos, para diputadas. Así estaban las cosas entonces.

Durante el primer año de la República, Victoria Kent desarrolló una actividad febril. Desempeñó de forma apasionada el cargo de Directora General de Prisiones, que no sólo consistía en llevar a cabo la reforma del régimen penitenciario español, sino también en atender cargos, como la Vocalía del Patronato de Protección de la Mujer, la del Comité Nacional de Mujeres Antifascistas, la asistencia a congresos internacionales, representando a España, etc.

Paralelamente desarrollaba su actividad política de diputada en Cortes, cargo que prometió el 27 de junio de 1931. Su participación en los debates parlamentarios no fue muy intensa, dado lo absorbente de su trabajo en el gobierno, pero sí muy controvertida. La postura que adoptó ante la concesión del derecho al voto a la mujer, al oponerse a que este derecho figurase dentro de la nueva Constitución republicana que se estaba elaborando, levantó una agria polémica. Ella era partidaria del aplazamiento, quizás porque su partido así lo defendía. Digamos que por disciplina defendió esta tesis tan contraria a los anhelos de emancipación que ella misma representaba.

En las siguientes elecciones, en las que ya pudieron votar las mujeres españolas, celebradas en 1933, la victoria de los partidos de la derecha imprimió un cambio radical a la política de reformas desarrollada por los primeros gobiernos de la República, de tendencia centro-izquierdista. Tanto Victoria Kent como Clara Campoamor quedaron sin escaño en el Congreso de los Diputados.

En 1937, en plena guerra civil, el gobierno de la República la envía a París, como Secretaria de la embajada de nuestro país en Francia. Allí desarrollará durante cuatro años una inmensa labor: acoger a los niños y niñas españolas que abandonaban el país a medida que los ejércitos sublevados ocupaban el territorio, y alojarlos en campos de refugiados. No huyó de Francia, como podría haber hecho, cuando todavía era posible. En 1940, en plena Segunda Guerra Mundial (1939-1945), los ejércitos alemanes ocuparon Francia y Victoria Kent tuvo que pasar a la clandestinidad, perseguida por la policía política de los nazis (la Gestapo), que la tenían en la lista negra entregada por la policía franquista al gobierno colaboracionista de Vichy (la nueva capital de la Francia ocupada).

Liberado París en 1945 y acabada la guerra mundial, corrió la suerte de cientos de miles de españoles: el exilio. Viajó hasta México, donde será cálidamente acogida, como tantos otros, por el gobierno mexicano. Allí continuó su tarea como penalista durante dos años.

En 1949 la ONU le ofreció desempeñar un puesto en la sección de Defensa Social, que estaba relacionado con el estudio de cárceles de mujeres. Lo acepta, y en 1950 traslada su residencia a Nueva York. Pasados dos años abandona el cargo de la ONU, pero ya nunca abandonará Nueva York, ciudad en la que residirá hasta su muerte.

En 1977 Victoria Kent regresa, por primera vez desde 1937, a España. Habían transcurrido 40 años de exilio, cuarenta años de desarraigo que son la memoria viva de la tragedia que fue para nuestro país la guerra civil y la dictadura franquista.

Se sintió feliz por el restablecimiento de la democracia, pero volvió a los Estados Unidos, a la tierra que la había acogido, a los amigos que la habían ayudado, para morir el 25 de septiembre de 1987, a los 89 años de edad.

Centro Guadalinfo de Noalejo (Jaén)

Maria Teresa Lomas Baeza

martes, octubre 31

Biografía de Clara Campoamor

Nace en Madrid el 12 de febrero de 1888. Huérfana de padre muy pronto, tuvo que dejar sus estudios y ponerse a trabajar. Fue modista, dependienta, empleada de Telégrafos..., etc, hasta que en 1914 hace oposiciones para profesora de adultas en el Ministerio de Instrucción Pública, ganándolas con el número uno. Pero sólo puede enseñar taquigrafía y mecanografía, ya que no tiene siquiera el Bachiller. Al mismo tiempo colabora en varios diarios, como El Sol, Nuevo Heraldo o El Tiempo. Entrar en el periódico progresista La Tribuna, fue decisivo para su actividad posterior.

En 1920, cumplidos ya los 32 años, se matricula como alumna de bachillerato en el Instituto Cisneros de Madrid, terminándolo en dos años, y a continuación en la Facultad de Derecho, concluyendo la carrera en otros dos. En 1924 obtiene su ingreso en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y meses después solicita su ingreso en el Colegio de Abogados, haciendo constar que desea ejercer su carrera, cosa que hace desde 1925. Asumió la defensa de los implicados en el levantamiento de Jaca.

Durante lo años que transcurren desde el comienzo de sus actividades como abogada y el final de la Dictadura primoriverista, Clara se dedica por entero a su profesión, rechazando su nombramiento para la Junta del Ateneo, lo que le obligó a pedir la excedencia en su cargo de Instrucción Pública. Entre 1928 y 1929 fue delegada del Tribunal de Menores.

Hasta 1930 desarrolló una intensa actividad en la Academia de Jurisprudencia. En 1925 fue nombrada Secretaria de la Sección Cuarta, formó parte de la Comisión de Trabajos Prácticos y de la de Publicaciones. El 30 de marzo de 1928 recibió el nombramiento de Académico Profesor. Paralelamente pronuncia conferencias y lleva a cabo numerosas intervenciones en las sesiones de trabajo que programa la Academia.

Aunque interviene en los temas más dispares, de manera especial le atraen los referentes a la situación jurídica de la mujer española. Su ideal se situaba en alcanzar en la ley la total equiparación de los sexos, sin que ninguno goce de un trato preferencial sobre el otro, ni siquiera cuando la beneficiada sea la mujer.

En 1929, tras la caída del Dictador, el anuncio de la vuelta a la normalidad constitucional había convertido al Colegio de Abogados de Madrid, al Ateneo y a la Academia, en centros de acción revolucionaria. Ese mismo año forma, con Matilde Huici, el Comité organizador de la Agrupación Liberal Socialista, la corta vida de este grupo, la llevó a enrolarse en las filas de Acción Republicana, pero, cuando se transformó en partido, Clara salió de él para afiliarse al Partido Radical, en cuya representación formó parte de la candidatura republicano-socialista, en 1931, para las Cortes Constituyentes, saliendo elegida diputada por Madrid.

Formó parte de la Comisión Constitucional, de 21 diputados, y peleó eficazmente por establecer la no discriminación por razón de sexo, la igualdad legal de los hijos habidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y el sufragio universal. Todo lo consiguió menos el voto, que tuvo que debatirse en el Parlamento.

Intervino en el debate de varios artículos, sobre todo cuando estos hacían referencia a la mujer. Destacan sus intervenciones en el artículo 36, siendo la única que defiende la concesión del sufragio femenino sin ningún tipo de limitaciones, pese a la posibilidad que existía de que el voto femenino se inclinase a favor de los partidos de derechas. Esta fue la causa del enfrentamiento dialéctico que mantuvo con Victoria Kent, partidaria de reconocer a la mujer su derecho electoral, pero con ciertas limitaciones prácticas. La Cámara dio su apoyo a "la Campoamor".

Aún tuvo tiempo para llevar a cabo otras actividades durante el bienio 1931-33. Fue delegada de España ante la Sociedad de Naciones y fundó la Unión Republicana Feminista, para trabajar por el voto femenino.

A pesar de toda esta actividad desarrollada dentro y fuera de la Cámara, no logra renovar su acta de diputada en las elecciones de 1933, además de sufrir las críticas de la prensa de izquierdas, que la acusa de ser culpable de la victoria de la derecha por su empeño en dar el voto a la mujer. A estos ataques contestó con una carta publicada en El Heraldo de Madrid, el 26 de noviembre, en la que analizando los resultados electorales de varias ciudades, llega a la conclusión de que la causa de la victoria electoral conservadora se debe a la escisión que se produce dentro del bloque republicano y en la falta de eficacia del gobierno en algunos aspectos, como la Ley Agraria, el caso de Casas Viejas, etc.

En diciembre de 1933 es nombrada Directora General de Beneficiencia, cargo del que dimite al año siguiente por discrepancia con el ministro.

Presentó su solicitud de ingreso en Izquierda Republicana, que le fue denegada, lo que para ella fue un duro golpe, además deja también la Unión Republicana Femenina, con lo cual no puede presentarse a las Cortes.

Escribió entonces su obra: Mi pecado mortal. El voto femenino y yo, como medio de justificar sus actuaciones. También publicó El derecho femenino en España.

Cuando estalló la Guerra Civil en 1936, emigró a Francia, publicando en París en 1937 La revolución española vista por una republicana, en francés y nunca editado en español. Vivió en Buenos Aires dedicada a la literatura, escribiendo obras como Sor Juana Inés de la Cruz y Obra de Quevedo, editadas ambas en 1945. Anteriormente, en 1938, había aparecido La situación jurídica de la mujer española.

En 1947, 1951 y 1955 intentó regresar a España, pero la acusación de francmasonería impidió su asiento definitivo. Se fue a vivir a Lausanne (Suiza), donde murió el 30 de abril de 1972

Centro Guadalinfo De Noalejo ( Jaén )

Mari Carmen Lomas Martos


sábado, octubre 28

PRIMEROS PASOS 1900-1931



Primeros pasos del voto femenino en España desde 1900 a 1931
  • A principios del Siglo XX las únicas organizaciones femeninas eran las formadas por mujeres católicas de clase alta que se dedicaban fundamentalmente a la caridad. La primera que se interesó por le feminismo fue la Junta de Damas de la Unión Ibero-Americadna de madrid, aunque limitaron sus ideales a cuestiones sociales.
  • En el verano de 1907 se presentaron las primeras enmiendas a favorl del voto femenino.
  • En 1912 se funda en Madrid la Agrupación Femenina Socialista, que buscará integrar un mayor numero de mujeres en las filas del PSOE e intentará organizar varias sociedades obreras. En 1915 sólo había en el partido tres o cuatro grupos exclusivamente de mujeres.
  • En 1913 se celebraron en la Seccion de ciencias morales y politicas del Ateneo de Madrid varios encendidos debates acerca del feminismo. Se funda una revista quincenal femenina EL PENSAMIENTO FEMENINO.
  • En 1917 se funda un peridodico conservador LA VOZ DE LA MUJER.CELSIA. Reunió mujeres que habian trabajado por la causa de la mujer o que, en virtud de su posición, podían favorecerla, para formar una organización feminista. Lo integraron entre otras Benita Asas manterola, Clara Campoamor, Elisa Soriano, Maria de Maeztu, Julia Peguero, Victoria Kent.
  • En 1919 se inscribe la Acción Católica de la Mujer, creada por iniciativa del Cardenal primado Guisasola. La Iglesia promoveŕa su propia versión del feminismo: El feminismo posibles, razonable en España, debe ser netamente católico.
  • En 1924 el Estatuto Municipal, otorgaba el voto de las mujeres en las elecciones municipales con muchas restricciones: sólo podian votar las emancipadas mayores de 23 años, las casadas y las prostitutas quedaban excluidas.
Primo de Rivera demostró un interés paternalista por los derechos de la mujer e hizo determinadas concesiones (leyes de proteccion al trabajo, facilidades para cursar estudios universitarios, cargos en el gobierno municipal) Aunque es de justicia señalar que fue la dictadura la que concedió los primero derechos políticos a las mujeres. La realidad es que el progreso de los derechos de la mujer hasta 1931 fue bastante lento, hasta la República no se lograron mejoras sustanciales, y estas no pueden atribuise al resultado de la presión directa ejercidad por la ANME ni por otro grupo feminista. * Se funda en Madrid la UNION DE MUJERES DE ESPAÑA (UME),como una opción interclasista y aconfesional. La preside en un primer momento la Marquesa de Ter, y entre sus afiliadas destacarán María Martínez Sierra, Carmen Eva Nelken... * Surge la JUVENTUD UNIVERSITARIA FEMENINA, fundada en Madrid de la mano de ANME, y en la que juegan activo papel Victoria Kent, Elisa Soriano y Calra Campoamor. * Se crea en Barcelona ACCIÓN FEMENINA, en torno a Carmen Karr.
Maria Jose Muñoz Viedma
Centro Guadalinfo Albanchez de Mágina

LA MUJER EN LA REPUBLICA 1931-1936



Con la proclamación de la República, la igualdad de los sexos pasó por fin a ser una posibilidad real con la aprobación de la nueva constitución. Si el divorcio fue objeto de mucha controversia, no le quedó a la zada el derecho de la mujer a votar. El Gobierno Provisional, en un decreto de 8 de mayo de 1931, concedio el voto a todos los hombres mayores de veintitrés y declaro que las mujeres y los curas podian ser elegidos para ser diputados.
En las elecciones celebradas en junio de aquel año fueron elegidas dos mujeres diputadas, Clara Campoamor(Partido Radical) y Victoria Kent (Izquierda Republicana): dos mujeres de un total de 465 diputados. A finales de aquel mismo año otra mujer diputada, Margarita Nelken (Partido Socialista), ingreso en las Cortes. De las tres, Clara Campoamor, abogada, fue la más asidua defensora de los derechos de la mujer y desempeñó un papel importante en el debate acerca del sufragio femenino.
Las primeras elecciones en las qeu participaron las mujeres fueron las de 1933, e inevitablemente se les echó la culpa de la victoria de la derecha. Era, sin embargo, una conclusión superficial. Se trataba sobre todo de un problema de estrategia y unidad, como se encargaría de demostrar las elecciones de febrero de 1936 con el triunfo del Frente Popular.
Habria que esperar al cierre de ese largao parentesis de 40 años para que las mujeres recuperaran el punto de partida que significo la conquista del voto en 1931.
Maria Lucia Muñoz Fernadez y Manoli Cobos Catena
Centro Guadalinfo de Albanchez de Mágina

TEXTOS HISTORICOS


" La Segunda República Señores Diputados: se está haciendo una constitución de tipo democrático, por un pueblo que tiene escrito como lema principal, en lo que llamo yo el arco del triunfo de su República, el respeto profundo a los principios democráticos. Yo no sé, ni puedo, ni quiero, ni debo, explanar que no es posible sentar el principio de que se han de conceder unos derechos si han de ser conformes con los que nosotros deseamos, y previendo la contingencia de que puediera no ser así, revocarlos del día de mañana. Eso no es democrático. Señores diputados...Yo no creo, no puedo creer, que la mujer sea un peligro para la República, porque yo he visto a la mujer reaccionar frente a la Dictadura y con la República. Lo que puediera ser un pelibro es que la mujer pensara que la Dictadura la quiso atraer y que la República la rechaza, porque, aunque lo que la Dictadura le concedió fue la igualdad en la nada, como me he complacido yo siempre en decir, lo cierto es que, dentro de su sistema absurdo e ilegal, llamaba a la mujer a unos pretendidos derechos..."
(Clara Campoamor, Diario de Sesiones de las Cortes, 30 de Septiembre de 1931)


"El voto femenino, al fin. El voto hoy en la mujer es absurdo, porque en la inmensa mayoría de los pueblos el elemento femenino, en su mayor parte, está en manos de los curas, que dirigen a la opinión femenina, se introducen en los hogares e imperan en todas partes. La mujer española, especialmente la campesina, no está capacitada para hacer uso del derecho del sufragio de una manera libre y sin consejos de nadie. Con lo que hoy ha acordado el Parlamento, La República ha sufrido un daño enorme y sus resultados se verán muy pronto."
( Diario "La Voz", de 1 de octubre de 1931)

" No somos enemigos de la concesión del voto a la mujer; estimamos que debe concedérsele ese derecho de ciudadanía, pero a su tiempo, pasado cinco años, diez, veinte, los que sean necesarios para la total transformación de la sociedad española, cuando nuestras mujeres se hallen redimidas de la esclavitud a que hoy están sometidas, cuadno libres de prejuicios, de escrúpulos, de supersticiones, de sugestiones, dejen de ser sumisas penitentes, temerosas de Dios y de sus representantes en la tierra, y vean independizada su conciencia."
(Diario "La Voz", de 2 de octubre de 1931)

Jeroma Muñoz Lopez
Centro Guadalinfo Albanchez de Mágina.